De acuerdo a un estudio realizado en 2013 por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología coreano, 1 de cada 10 estudiantes coreanos han sufrido un tipo de violencia a manos de sus compañeros. Y según una encuesta hecha a más de 5 millones de alumnos de primaria y secundaria en 2012, 10% de estos reportaron haber sufrido de bullying al menos una vez al año.


Ante este problema cada vez más alarmante en Corea del Sur, los padres surcoreanos han decidido manejarlo con sus propias manos. De esta manera, han empezado a contratar a ‘tíos’, hombres musculosos y con tatuajes que rondan los 30 a los 40 años de edad y que tienen una apariencia ‘intimidante’, para ocuparse de los niños o jóvenes que están molestando a sus hijos.

Para esto, los padres recurren a empresas, creadas para este propósito, que les ofrecen distintos paquetes y variadas tarifas.


Uno de los paquetes les ofrece un ‘tío’ que acompañará al estudiante intimidado desde su casa hasta la escuela (y viceversa) y les hará una advertencia a los agresores del alumno.

Otro paquete les ofrece grabar al estudiante siendo buleado por sus compañeros y mostrar la grabación a los administrativos de la institución educativa. Los ‘tíos’ contratados para este fin le exigirán al colegio hacerse cargo de los agresores, de lo contrario, se encargarán de denunciar el caso de bullying a un consejo escolar.


El tercer paquete les ofrece ir en contra de los padres del estudiante agresor. El ‘tío’ contratado irá al trabajo de los progenitores y les hará un escándalo. Los acusará de ser padre o madre de un estudiante buleador.

Las tarifas varían de acuerdo al paquete y del tiempo escogido. Los precios van desde los 450 a los 1790 dólares por día.

A pesar de que cada vez hay más padres desesperados que contratan a estos ‘hombres intimidantes’ y ven en ellos la única solución para acabar con el bullying que sufren sus hijos, hay otro grupo de padres y profesores que se oponen a estos servicios. Estos creen que la violencia no se soluciona con más violencia, sino con un cambio en el sistema educativo y en la crianza que los niños reciben en su hogar.

Fuente: Koreaboo