Hace unos días, como gesto de buena voluntad, Corea del Norte liberó de prisión a los ciudadanos estadounidenses: Kim Hak Son, Kim Dong Chul y Tony Kim. Este hecho se supo cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la liberación de los prisioneros a través de su cuenta en Twitter.

Me complace informarles que el Secretario de Estado, Mike Pompeo, está en el aire y de regreso de Corea del Norte con los 3 maravillosos caballeros que todos esperan con ansias. Parecen estar en buen estado de salud. Además, una buena reunión con Kim Jong Un. Fecha y lugar establecidos”, escribió el mandatario norteamericano.

El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, liberó a los prisioneros en un programa de buena fe justo antes de la próxima e histórica cumbre con el presidente Trump. Por su parte, Trump dijo que planeaba reunirse con los ex prisioneros estadounidenses cuando regresaran a los EE. UU con el secretario de estado Mike Pompeo, que estuvo en Pyongyang para organizar la cumbre a nombre suyo.

Y así lo hizo. El 10 de mayo, el presidente Trump cumplió su promesa al reunirse con los prisioneros tan pronto como aterrizaron en la Base de la Fuerza Aérea Andrews cerca de Washington. “En nombre del pueblo estadounidense, ¡BIENVENIDOS A CASA!”, dijo Trump en un tuit.


Después de ser encarcelados por varias “actividades antiestatales“, Kim Hak Song, Tony Kim y Kim Dong Chul fueron colocados en campos de trabajos forzados. Kim Hak Song, misionero cristiano, fue arrestado en mayo de 2017 por presuntamente participar en “actos hostiles”. Él tenía la intención de comenzar una granja experimental en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pyongyang (PUST).

Tony Kim, trabajador humanitario, fue detenido en abril de 2017 por espionaje. Antes de su arresto, también era un empleado de PUST. El pastor Kim Dong Chul fue detenido en 2015 por espionaje y luego sentenciado a 10 años de trabajos forzados.Su polémico encarcelamiento ha sido considerado una violación a los derechos humanos.

En la actualidad se cree que aproximadamente 120,000 personas están encarceladas sin el debido proceso en Corea del Norte. Según los activistas, los delitos punibles pueden ir desde el traer un DVD de Corea del Sur hasta intentar desertar de Corea del Norte. Además se sabe que los campos de trabajos forzados en el país norteño implican trabajos físicos difíciles como la minería y la tala.