Ha pasado más de un siglo desde que la ocupación japonesa en Corea decidió aislar a los pacientes que sufrían de Lepra en la famosa isla de Dorok (o también conocida como Dorokdo Island) ubicada al sur del país. En 1916, los japoneses confinaron a cientos de personas de todas las edades(incluso niños) en este lugar, separándolos de sus familiares y amigos. Tanto enfermos como parientes tuvieron que vivir separados durante años, viéndose solamente a cierta distancia y durante unos pocos minutos. Algunos no pudieron verse nunca más.
   Las personas que sufrieron de esta terrible enfermedad no sólo tuvieron que soportar los efectos del bacilo de Hansen, sino también vivir en completo aislamiento y padecer de los abusos fisicos y psicológicos que recibían continuamente. Como consecuencia de esta enfermedad, muchos perdieron la vista; otros, partes de su piel y no fueron pocos los que tuvieron que perder sus extremidades. Ante la agonía que vivían a diario, algunos de ellos intentaron suicidarse repetidas veces.
  Ahora se sabe que gran parte de la población mundial es inmune a la lepra y que los que la padecen pueden recibir tratamiento y tener una mejor calidad de vida. Igualmente, la lepra deja de ser contagiosa en pacientes que han recibido tratamiento por largo tiempo. Sin embargo, décadas atrás esta enfermedad no tenía cura y era altamente contagiosa. Leprosos de todas partes del mundo han sufrido de segregación o cuarentena forzada. Y como es de suponer, al igual que los enfermos de la isla Dorok, sufrieron maltratos y abusos
  En 1992, la enfermedad de Hansen fue erradica de la isla de Dorok y recién en 2009 se inauguró el puente Dorok que une esta isla con el resto de Corea del Sur. Actualmente, este lugar, al sur del país, se ha convertido en un lugar turístico. Los visitantes pueden encontrar en este lugar, que alguna vez fue un sitio de discriminación y tortura, un museo y un sanatorio, en el que aún hoy viven algunas de las personas que sufrieron de esta segregación a principios del siglo pasado. 
  El gobierno de Corea del Sur, desde 2015, ha indemnizado a 135 pacientes de lepra que fueron víctimas de esterilizaciones forzosas y otros abusos hasta los años 90. Hasta la fecha, cada paciente ha recibido 40 millones de wones